sábado, 18 de diciembre de 2010

DIVORCIO, LA EPIDEMIA POR VENCER

"...EL AMOR NUNCA DEJA DE SER"
Mientras una amplia gama de opiniones menosprecia el valor de la familia y sustenta que ya resulta obsoleto pretender establecer un hogar estable; a la luz de la Biblia, millones de cristianos, seguimos pensando que es la familia surgió del corazón de Dios. Y que es la institución humana más digna y valiosa para preservarse.
Tal vez no todos los cristianos están conscientes de la gravedad extrema en que se encuentran las familias del mundo entero. Pero hay una debacle que causa terror cuando somos observadores de esta realidad. Los hogares se están desintegrando.
J.M Gottmann – N. Silver, han escrito un buen libro intitulado Siete reglas de oro para vivir en pareja   que ha editado Plaza & Janés en Barcelona, hace una década, en el año 2000.  Alguien se preguntara: ¿Quién es J. M. Gottmann? Él es un  judío, profesor de psicología de la Universidad de Washington y codirector del Seattle Marital and Family Institute.
Transcribo literalmente dos párrafos de esta obra en su página 286: “Las estadísticas de divorcios arrojan cifras muy serias. Las posibilidades de que un primer matrimonio acabe en divorcio en un período de cuarenta años es del 67 %. La mitad de los divorcios se producen durante los primeros siete años. Algunos estudios establecen que el índice de divorcios para segundos matrimonios es del 10 % más alto que el de los primeros matrimonios. Las posibilidades de divorcio son tantas que todas las parejas casadas –incluyendo aquellas satisfechas en su relación- deberían hacer un esfuerzo para mantener sólido su matrimonio.”
El otro párrafo asevera: “Una de las razones por las que un matrimonio fracasa es que ninguno de los cónyuges reconoce su valor hasta que es demasiado tarde. Sólo después de firmar los documentos, repartir los muebles y alquilar apartamentos separados se dan cuenta de lo mucho que han perdido. A menudo un buen matrimonio se da por sentado, no se valora, y no se le dedica el respeto y el cuidado que merece y necesita..  Algunas personas pueden pensar que divorciarse o languidecer en una relación infeliz no es nada serio, tal vez incluso lo consideren ‘moderno’. Pero ahora contamos con suficientes pruebas documentales para saber lo dañino que puede resultar para todas las personas implicadas”
De los dos párrafos anteriores desprendemos que, si alguien se ha divorciado una primera vez, y trata de rehacer su vida con un segundo matrimonio, en este segundo matrimonio, dicha persona tiene un riesgo 10% más que en el primero de divorciarse
La otra cosa fundamental: Todos los matrimonios tenemos en este libro, un llamado para que reconozcamos el valor de nuestro hogar.  Un matrimonio requiere de cuidado y respeto; y los cónyuges debemos tener dicho respeto y dicho cuidado. ..
  ” En la España de hoy un matrimonio se rompe cada tres minutos. En los últimos cinco años, el divorcio se ha incrementado en algo más de un 45%. En Europa, la ruptura es cada 33 segundos. Vemos duplicado el número de hogares de una sola persona. Por otra parte, existen 232.863 familias recompuestas. Cada día la ruptura afecta a 408 matrimonios: para 2010, las proyecciones prevén una ruptura por cada boda. La reforma legislativa de 2004 -el ‘divorcio express’- acelera el trámite y rebaja los costes. En 2006 las rupturas registradas alcanzan un total de 155.000.
Hablando de la República Mexicana, en marzo de 2005, la Agencia Notimex publicó una nota periodística con este título:  Se divorcian 30 de cada 100 parejas en México.  De las parejas que se casan, 30% se divorcia en menos de cinco años; otro 30% permanecen casados, y 13% se vuelve a casar.  Continúa la nota diciendo que: ”Los matrimonios se divorcian debido a la falta de tolerancia  y de comunicación, indicó la maestra e investigadora de la Facultad de Psicología de la UNAM, Emilia Lucio.”
Y finaliza la nota diciendo: “En entrevista, la experta en tratar problemas de adolescentes y niños, así como terapia familiar, dijo que en la actualidad la pareja vive condiciones muy diferentes a las de hace unos dos o tres lustros, con situaciones más difíciles; pero lo más grave es que en vez de buscar una solución, las personas nos adaptamos”.
Algo que debe asentarse aquí también, es que dentro de las Iglesias Cristianas Evangélicas en México,  los divorcios son casi nulos. Este es un dato que los gobiernos de América Latina debieran considerar en toda su dimensión.  Hoy por hoy, los hogares cristianos evangélicos son más estables y armoniosos.
El diccionario define al matrimonio como una institución social, reconocida como legítima por la sociedad, que consiste en la unión de dos personas para establecer una comunidad de vida. Casarse es una decisión muy importante para las personas.
El INEGI ( Instituto Nacional de Estadística y Geografía),  tiene también datos muy importantes que considerar con relación a las bodas y los divorcios.  Al 2005 se registraron 595 mil 713 matrimonios, al 2006 la cifra fue de 586 mil 978, en el 2007 el número de matrimonios registrados es de 595 mil 209.
Divorcios: De manera opuesta a la definición de matrimonio, la palabra divorcio significa disolver, separar, apartar a las personas que vivían en una estrecha relación. En los últimos años, el número de divorcios en México se incrementó considerablemente.  Al año 2005 se registraron 70 mil 184 divorcios, en el 2006 72 mil 396 y para 2007 la cifra es de 77 mil 255.
Divorcios. De manera opuesta a la definición de matrimonio, la palabra divorcio significa disolver, separar, apartar a las personas que vivían en una estrecha relación.
En los últimos años, el número de divorcios en México se incrementó considerablemente. ¿Por qué? Se supone que ahora los mexicanos tenemos un más alto nivel académico que nuestros abuelos, que hay mayores recursos para que fluya información de todos los temas que necesitamos investigar,  que hay profesionistas especializados en la conducta humana para dar asesoría competente a los matrimonios…
Mi convicción es que aquí es donde entra la justificación de un libro como éste. Porque miles de libros hablan del matrimonio, de la familia, de la educación de los hijos. Pero lo hacen con fundamentos humanos.  El hombre se ha olvidado de Dios.
El hombre ya se siente adulto y cree que no necesita a su Creador.
Oportuno resultará, cerrar este blog con las palabras del Salmo 127.1: “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, En vano vela la guardia.”
De acuerdo a la revelación de la Biblia el hombre sin Dios no podrá caminar. No podrá caminar bien, ni tener éxito. Porque Dios es la fuente de la vida, y la fuente de la verdadera sabiduría para vivir.