miércoles, 17 de agosto de 2011

¿TRIPLE PODER DEL PAPA ROMANO?

Apóstol Dr. Gabriel Sánchez Velázquez
en un desayuno-conferencia.
 ¿Qué es la tiara?

La Tiara Papal y el Escudo Papal: símbolos del "triple poder" que reclama  la Curia Romana para el Papa. "Padre de reyes.""Gobernador del mundo.""Vicario de Cristo."

La Tiara Papal es la corona del papado. Si alguna vez has leído la Biblia y crees que es la Palabra de Dios, seguramente habrá en tus entrañas una santa indignación y un repudio categórico ante las pretensiones desmedidas del Vaticano. El Señor Jesucristo dice en Lucas 22.25-26:


Tiara de Benedicto XVI
Los reyes de las nacioneses se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores. Más no así entre vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige como el que sirve
¿Cómo puede el anti Cristo con un cinismo desmedido decir que es Vicario de Cristo en la tierra siendo la total antítesis del Espíritu Humilde de Cristo? Y la tiara es un buen ejemplo.
¿Qué es la tiara papal?  “Es un tocado alto, propio del Papa, con tres coronas que simbolizan su triple autoridad como Papa, obispo y rey, y que remata en una cruz sobre un globo. Dignidad del Sumo Pontífice.”16
Escudo del Vaticano
Termina en forma de ojiva, plateado, al cual se aplicaban en la época de Bonifacio VIII dos coronas y desde 1314 en adelante, tres coronas (razón por la cual se lo denomina "trireino”.
Durante más de un milenio, todos los Papas fueron coronados con la tiara en la Coronación Papal. Permanece como uno de los símbolos claves del papado, integrado en el Escudo del Vaticano, a pesar de ser el Papa Pablo VI, en el 1963, el último Papa coronado;  ya que Juan Pablo I, quien fue elegido Papa en el segundo día de cónclave el 26 de agosto de 1978,  rechazó entre otras cosas ese tipo de corona; rechazo que le costó según muchas opiniones, el ser envenenado el 28 de septiembre del mismo año, apenas a escasos 33 días de pontificado, cuando su médico le había examinado y hallado plenamente sano del corazón. 

A pesar de esa declarada oposición de la curia, el Papa Juan Pablo I optó por no ser coronado, eligiendo en cambio, tener una Misa de Inauguración Papal de características menos formales. Ioannes Paulus PP. I, quien realmente era  Albino Luciani fue visto por la curia romana como un peligro para el Catolicismo Romano…casi un protestante en el Vaticano.


Joseph Ratzinger, nació en  Marktl am Inn, Baviera, Alemania, 16 de abril de 1927, y actual romano pontífice,  adoptó el nombre de Benedicto XVI y decidió  sustituir  la tiara en su escudo,  con el tradicional mitre y el palio de obispo, símbolos de la autoridad del Pontífice como Obispo de Roma. No que haya un arrepentimiento de tanta soberbia en el pontífice romano, sino que ante el avance de tanto conocimiento, científico, tecnológico y social, sumados a tantos escándalos de inmoralidad en cientos de clérigos; la curia romana se ha visto presionada para disimular su ostentación.

¿Cuánto costará una tiara? Depende. Depende del momento en que se ha mandado a hacer. La Tiara Milán (1922) de Pío XI tenía dos mil piedras preciosas incrustadas, mientras la de Juan XXIII (1959) tenía veinte diamantes, dieciséis esmeraldas, sesenta y ocho rubíes y setenta perlas. La cantidad programada originalmente era el doble, pero Juan XXIII insistió que la mitad fuera devuelta y el ahorro fuese donado a caridad.
Una sola corona no es suficiente para proyectar la autoridad y los poderes que la Curia Romana se adjudica. ¡Se necesitan TRESCORONAS, cuando nuestro bendito Salvador tuvo una y fue de espinas!  Cómo cristiano sé que  Cristo nunca pretendió que le coronaran con una tiara de tres coronas.  ¡Jamás! Los  apóstoles y profetas tampoco.  ¿Alguna vez y en algún lugar, coronaron a Pedro “príncipe de los apóstoles”, colocándole una tiara de tres coronas? Jamás. Sería grotesco aún pensarlo.

Todo el inmenso imperio Católico Romano está fundamentado en interpretaciones equivocadas de las palabras dirigidas por Cristo a Pedro, según Mateo 16:18-19. “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia.” Que ya hemos examinado ampliamente en el capítulo Uno, de esta obra. Cualquier estudioso honesto aprende pronto y sin mayor dificultad que “petros” (Pedro)  es una palabra distinta de  “petra” (Roca), y entiende claramente que, Jesucristo no fundó su Iglesia sobre Pedro sino sobre sí mismo como “la piedra principal del ángulo, escogida, preciosa” (1 Pedro 2:6-8), incorporando él a todos “los apóstoles y profetas” de todas las edades de la Iglesia  en “el fundamento”, y no tan solo a Pedro (Efesios 2:20-22).
La Religión Católica Apostólica y Romana, como organización compleja, grande y poderosa debe su existencia a simples pero desastrosos fallos interpretativos, leyendas inventadas, herencias babilónicas y  suposiciones infundadas!
Las primeras coronaciones papales ocurrieron en San Juan de Letrán, la catedral de la Diócesis de Roma, sede del Papa. No obstante por cientos de años las coronaciones papales han ocurrido tradicionalmente en las proximidades de la Basílica de San Pedro, aunque algunas coronaciones ocurrieron en Aviñón durante el Papado de Aviñón. En 1800 el Papa Pío VII fue coronado en la apartada iglesia del monasterioBenedictino de la isla de San Giorgio, después que su último precursor fue forzado al exilio temporal durante el período en que Napoleón Bonaparte capturó Roma.
Sin embargo la hostilidad pública al papa en Roma condujo a que la ceremonia fuese movida de San Juan de Letrán a la más segura Capilla Sixtina para la coronación del Papa León XIII, []debido al temor de que las multitudes anticlericales, inspiradas por la unificación italiana, pudieran atacar la Basílica e interrumpir la ceremonia. Coronaron a Papa Benedicto XV también en la capilla en 1914. El Papa Pío XI fue coronado sobre el "dais" (una plataforma levantada en un cuarto para la ocupación dignificada) delante del Altar Alto en la Basílica de San Pedro. Los Papas Pío IX, Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI se coronaron en público en el balcón de la basílica, frente a la muchedumbre situada debajo, en la Plaza de San Pedro.
En 1939, la coronación del Papa Pío XII fue la primera en la que se realizó una filmación y la primera coronación difundida en vivo por radio. La ceremonia, que duró seis horas, fue presenciada por altos dignatarios internacionales; éstos incluyeron al heredero al trono italiano, el Príncipe de Humberto II, los  ex-reyesFernando I de Bulgaria y Alfonso XIII de España, al duque de Norfolk (que representó al rey Jorge VI del Reino Unido) y el irlandésTaoiseachEamon de Valera.
El rito de coronación del Papa, que se lleva a cabo precisamente por la imposición de la tiara de tres coronas, dice: "Recibe la tiara ornada de tres coronas y sabe que tu eres el padre de príncipes y reyes, el Vicario de Nuestro Salvador Jesucristo, al que se deben el honor y la gloria por los siglos de los siglos".
Si queremos encontrar el modelo de la tiara papal no tenemos más que escudriñar los anales de las antiguas tablillas asirias. Invitamos al lector a fijar la atención en la obra ilustrada Simbolismo antiguo pagano y moderno cristiano del Dr. Inman.
En la página 64 se reconocerá fácilmente el ornamento de la cabeza del sucesor de San Pedro en el gorro en uso entre los dioses y ángeles de la antigua Asiria, “en donde dicha prenda aparece coronada por un emblema de la trinidad masculina (la cruz cristiana).” “Podemos indicar de paso –añade el Dr. Inman- que así como los católico-romanos adoptaron la mitra y la tiara de “la maldita raza de Cam”, así también adoptaron el báculo episcopal de los augures de Etruria y la forma artística con que visten ellos a sus ángeles, de los pintores y fabricantes de jarrones de la Magna Grecia y de la Italia central.” (Isis sin velo, II, 94).
Pero, a la forma externa que hemos anotado inmediatamente arroba sobre la tiara papal, hay un espíritu de soberbia, blasfemia y arrogancia que los romanos pontífices han acumulado para su vergüenza y condenación, cuando tengan que comparecer frente al gran trono Blanco, para ser juzgados. Dicha cúmulo de maldad se resume en el famoso documento Dictatus Pape.
¿Qué significa Dictatus papae? En Español significa: Principios del papa. Se trata de 27 sofismas que el Romanismo considera axiomas que fueron publicados en 1075, recogiendo el ideario político y religioso del papa Gregorio VII.De Wikipedia, la enciclopedia librSaltar a navegación, búsqueda
Algunos historiadores argumentan que fueron escritos (o dictados) por el propio Gregorio VII; otros consideran que fueron redactados posteriormente y que tienen un origen distinto para justificar el poder papal. En el año 1087 el Cardenal Deusdedit publicó una colección de decretos, dedicados al Papa Víctor III, que representaban la ley del canon eclesiástico que había recogido de diversas fuentes, tanto legítimas como falsas (como el Pseudo-Isidoro). Los Dictatus Papae coinciden tan estrechamente con esta colección, que existen varias teorías que argumentan que se basaron en ella; y que por lo tanto los Dictatus fueron recopilados y redactados posteriormente al año 1087.
Los Dictatus Papae comienzan con una encabezado que sugieren que el papa es el autor, pero no fueron ampliamente divulgados más allá del círculo inmediato de la curia papal. Ninguno de los conflictos papales del año 1075 y siguientes, parecen estar directamente relacionados con su publicación, aunque la política del Papa Gregorio VII y sus seguidores durante estos conflictos parecen seguir el mismo espíritu.
Los principios expresados en los Dictatus Papae resumen en gran parte los principios de la reforma gregoriana, que había sido iniciada por Hildebrando de Toscana antes de convertirse en el Papa Gregorio VII. El axioma con el que se arrogaba el derecho de deponer emperadores disolvió el equilibrio altomedieval simbolizado por las "dos espadas", el poder espiritual y el poder temporal, los poderes complementarios de la potestas (o imperium) y la auctoritas que había regido en Europa Occidental desde la época de los merovingios, basado en precedentes romanos.
Según los Dictatus Papae, la unidad de la sociedad cristiana queda cimentada sólo por la fe. El orden laico no tiene otra función que ejecutar las órdenes formuladas por el clero y su monarca absoluto, el Papa, vicario de Cristo. De hecho, es el Papa el único titular legítimo del Imperio, que puede delegar su poder en los soberanos temporales y reprender su gobierno. El Emperador es considerado como un simple cooperante subordinado del Papa. Debido a su contenido político, estos decretos no fueron publicados ni en el Sacro Imperio Romano Germánico, ni en los reinos ibéricos,  ni en Inglaterra.


Del Archivo Vaticano, tomamos los Dictatus Papae  y son los siguientes:
I.«Quod Romana ecclesia a solo Domino sit fundata». (Que la Iglesia Romana ha sido fundada solamente por el Señor).
II. «Quod solus Romanus pontifex iure dicatur universalis». (Que sólo el Pontífice Romano sea dicho legítimamente universal).
III. «Quod ille solus possit deponere espiscopus vel reconciliare». (Que él sólo puede deponer o reponer obispos).
IV. «Quod legatus eius omnibus episcopis presit in concilio etiam inferioris gradus et adversus eos sententiam depositionis possit dare». (Que su legado está en el concilio por encima de todos los obispos aunque él sea de rango inferior; y que puede dar contra ellos sentencia de deposición).
V. «Quod absentes papa possit deponere» (Que el Papa puede deponer ausentes).
VI. «Quod cum excommunicatis ab illo inter cetera nec in eadem domo debemus manere». (Que con los excomulgados por el Papa no podemos, entre otras cosas, permanece en la misma casa).
VII. «Quod illi soli licet pro temporis necessitate novas leges condere, novas plebes congregare, de canonica abatiam facere et e contra, divitem episcopatum dividere et inopes unire». (Que sólo al Papa le es lícito, según necesidad del tiempo, dictar nuevas leyes, formar nuevas comunidades, convertir una fundación en abadía y, recíprocamente, dividir un rico obispado y reunir obispados pobres)
VIII. «Quod solus possit uti imperialibus insigniis». (Que él sólo puede llevar las insignias imperiales).
IX. «Quod solius pape pedes omnes principes deosculentur». (Que todos los príncipes deben de besar los pies solamente del Papa).
X. «Quod illius solius nomen in ecclesiis recitetur». (Que sólo del Papa se nombre el nombre en las iglesias).
XI. «Quod hoc unicum est nomen in mundo». (Que este nombre es único en el mundo).
XII. «Quod illi liceat imperatores deponere». (Que le es lícito deponer a los emperadores).
XIII.«Quod illi liceat de sede ad sedem necessitate cogente episcopos transmutare». (Que le es lícito trasladar a los obispos de una sede a otra, si le obliga a ello la necesidad).
XIV. «Quod de omni ecclesia quocunque voluerit clericum valeat ordinare». (Que puede ordenar un clérigos de cualquier iglesia en donde quiera).
XV. «Quod ab illo ordinatus alii eclesie preesse potest, sed non militare; et quod ab aliquo episcopo non debet superiorem gradum accipere». (Que un ordenado por él puede presidir otra iglesia, pero no servirla; y que el ordenado por él no puede recibir un grado superior de otro  obispo).
XVI. «Quod nulla synodus absque precepto eius debet generalis vocari». (Que ningún sínodo se llame general si no ha sido por orden del Papa).
XVII. «Quod nullum capitulum nullusque liber canonicus habeatur absque illius auctoritate». (Que ningún capitular ni ningún libro sea considerado como canónico sin su autorizada permisión).
XVIII. «Quod sententia illius a ullo debeat retractari et ipse omnium solus retractare possit». (Que su sentencia no sea rechazada por nadie y sólo él pueda rechazar la de todos).
XIX. «Quod a nemine ipse iudicare debeat». (Que no sea juzgado por nadie).
XX. «Quo nullus audeat condemnare apostolicam sedem apellantem». (Que nadie ose condenar al que apela a la sede apostólica).
XXI. «Quod maiores cause cuiscunque ecclesie ad eam referri debeant». (Que las causas mayores de cualquier iglesia, sean referidas a la sede apostólica).
XXII. «Quod Romana ecclesia nunquam erravit nec imperpetuum scriptura testante errabit».(Que la Iglesia Romana no ha errado y no errará nunca, según testimonio de las Escrituras).
XXIII. «Quod Romanus pontifex, si canonice fuerit ordinatus, meritis beati Petri indubitanter efficitur sanctus testante sancto Ennodio Papiensi episcopo ei multis sanctis patribus faventibus, sicut in decretis beati Symachi pape continetur». (Que el Pontífice Romano, una vez ordenado canónicamente, es santificado indudablemente por los méritos del bienaventurado Pedro, según testimonio del santo obispo
Ennodio de Pavía, apoyado por los muchos santos Padres según se contiene en los decretos del Beato Papa Símaco)).
XXIV. «Quod illius precepto et licentia subiectis liceat accusare». (Que por orden y permiso suyo es lícito a los subordinados formular acusaciones).
XXV. «Quod absque synodali conventu possit episcopus deponere et reconciliare». (Que sin intervención de Sínodo alguno puede deponer y reponer obispos).
XXVI. «Quod catholicus non habeatur, qui non concordat Romane ecclesie». (Que nadie sea llamado católico si no concuerda con la Iglesia Romana).
XXVII. «Quod a fidelitate iniquorum subiectos potest absolvere». (Que el Papa puede eximir a los súbditos de la fidelidad hacia príncipes inicuos).
Puede notarse claramente que el espíritu papal en anticristiano  y muy contrario al Evangelio. La tiara es solo la punta del iceberg, en este universo de codicia por el poder temporal de los papas. La ambición desmedida de los papas va más allá de cualquier otro monarca sobre la faz de la tierra.
Benedicto XVI viene a España, un país que originalmente fue evangelizado por líderes arrianos, de los que fueron excomulgados, depuestos, o desterrados por Constantino el Grande; y que con el trabajo astuto de curas romanos por varios siglos, lograron someterla a Roma.
Durante el siglo XVI al XX España fue un baluarte de ROMA. Pero ahora España ha cambiado. Cientos de miles de españoles se manifiestan abiertamente en contra de la visita del pontífice romano a España, sobre todo; se oponen al que el Gobierno Español erogue del erario público dinero para las pomposas apariciones del papa de la mirada amargada y triste. 
¿Triple poder? ¿Tiara papal? Dichas pretensiones sólo son realidad en la historia de la Edad Media y en la cabeza de curas o que creen que viven en la edad Media o que quisieran que regresemos a la Edad Media. Pero afortunadamente vivimos en el Siglo XXI, siglo en el cuál las iglesias cristianas evangélicas impactarán a los cinco continentes con el Evangelio Eterno de Jesucristo y la manifestación del los dones del Espíritu Santo. 

viernes, 12 de agosto de 2011

¿DE VERDAD ES INFALIBLE EL PAPA ROMANO?



El papa Formoso siendo juzgado como hereje
Al abrir nuestro calendario cada año, tenemos en primer término el mes de enero. Pocos sabemos que el origen del nombre de ese mes viene de januarius, que significa puerta. Fue dedicado a Jano, el dios que inventó las puertas y guardaba las llaves. Además, tenía dos caras con las que miraba simultáneamente al pasado y al futuro. Jano presidía todo lo que se abre y se cierra: puertas de una casa o de la ciudad, faenas, combates, años, etc., y por eso sus símbolos eran una llave y un báculo, que ahora usa el Papa romano (bastón de viajero) con los que controlaba y protegía la ciudad.
Como Jano era el dios de todo lo que comienza, los romanos lo invocaban inclusive antes que al mismo Júpiter, y al levantarse rezaban la oración Ianus Matutinus. Por eso le dedicaron el primer mes del año, Ianuarius, y las Calendas (primer día del mes) de enero eran las más alegres de Roma.
Junto a las diez mil  contradicciones con las cuales el sistema católico romano estaba plagado, los papas, como el antiguo dios Janos, empezaron a declararse infalibles. nada más ridículo y contrario a la realidad histórica. para quienes tenemos un poco de inteligencia, la idea de la infalibilidad papal, es completamente absurda. La mayoría de los papas han declarado ser infalibles, al menos en su doctrina, aunque no en integridad y moral. Es una contradicción  que no pueden resolver los curas.  A pesar de lo contradictorio de esta situación, la infalibilidad papal fue declarada dogma en 1870.
El autor de esta doctrina de la infalibilidad fue Pío IX (1846-78). Beato Pío IX (Senigallia, Marca de Ancona, Estados de la Iglesia, actual Italia, 13 de mayo de 1792 - Roma, 7 de febrero de 1878), Papa desde 1846 a 1878 y último soberano temporal de los Estados de la Iglesia. Su pontificado de 31 años y medio fue el más largo de la historia de la Iglesia. El cónclave que siguió a la muerte de Gregorio XVI tuvo lugar en un momento de ambiente político inestable en Italia. Esto motivó que varios cardenales extranjeros decidieran no asistir a él. A su comienzo, sólo estaban presentes 46 de los 62 cardenales.
¿Cómo fue elegido Papa? Este cónclave se celebró en el palacio del Quirinal de Roma, que entonces era la residencia pontificia, y fue escenario de una división entre conservadores y liberales.       Los conservadores dieron su apoyó a Luigi Lambruschini, cardenal obispo de Sabina y secretario de Estado del papa Gregorio XVI. Pero los liberales apoyaban alternativamente a dos candidatos: a Tommaso Pasquale Gizzi, cardenal del título de Santa Pudenziana y antiguo nuncio apostólico el reino de Cerdeña, y al cardenal Mastai Ferretti. En la primera votación, Mastai Ferretti obtuvo quince votos y los demás votos fueron para Lambruschini y Gizzi. Muchos pensaban que si Lambruschini no resultaba elegido, lo sería Gizzi con toda probabilidad.
Llegado el cónclave a un punto muerto a causa del desacuerdo, los liberales y moderados decidieron votar por Mastai Ferretti, una decisión que fue contraria al sentir de buena parte de los gobiernos de Europa. El segundo día del cónclave, el 16 de junio de 1846, Mastai Ferretti fue elegido papa con una mayoría de 36 votos, mientras que Lambruschini sólo obtuvo diez; Gizzi no recibió ningún voto. Dado que era de noche, no se realizó ningún anuncio formal, exceptuando la fumata blanca. Muchos católicos asumieron que Gizzi había sido escogido como sucesor de grgegorio XVI. De hecho, empezó a haber celebraciones en su ciudad natal, Ceccano, y sus ayudantes, de acuerdo con una antigua tradición, quemaron sus vestiduras cardenalicias.
A la mañana siguiente, se anunció la elección del cardenal Mastai Ferretti ante lo que debió ser una sorprendida multitud de católicos. Por supuesto, cuando el nuevo papa apareció en el balcón, el clima fue de júbilo. Mastai Ferretti escogió el nombre de Pío IX en honor de Pío VII. A las pocas horas de su elección llegó a Roma Karl Kajetan Gaisruck, cardenal del título de San Marco y arzobispo de Milán, que llevaba el veto (esto es, la anulación de esta elección papal),  del emperador Fernando I de Austria-Hungría a la elección de Mastai Ferretti, pero llegó tarde,  los hechos ya se habían consumado.
Pío IX fue coronado el 21 de junio por el cardenal Ludovico Gazzoli, protodiácono de San Eustachio. Inmediatamente nombró a Gizzi secretario de Estado. Los liberales europeos aplaudieron su elección como Sumo Pontífice, pero los conservadores estaban frustrados.
Sin embargo,  él no era un ejemplo que acreditara su pretensión de ser infalible -al menos no en su práctica- pues éste tenía varias mozas (tres de ellas monjas) de las cuales tuvo hijos. Sin embargo la Religión católica Romana lo ha declarado beato, esto es, a un paso de ser elevado a los altares. Y como en todo lo católico romano hay contradicción. Mientras Pío IX era “Papa”, era el “Santo Padre”, muerto ya no es “santo” apenas llega “Beato”
Tampoco su antecesor, el papa Gregario XVI (1831-1846), fue mejor pues es conocido como uno de los más grandes borrachos de Italia y también tenía numerosas mujeres; una de ellas, la esposa de su barbero.

Conociendo la historia de los papas, varios obispos católicos se opusieron a declarar la doctrina de la infalibilidad papal como dogma en el Concilio Vaticano I de 1870.       En sus discursos, un gran número de ellos mencionó la  contradicción entre semejante doctrina y la conocida inmoralidad de muchos papas. Uno de estos discursos fue pronunciado por el obispo José Strossmayer. En su argumento contra el edicto de la «infalibilidad» como dogma, mencionó cómo algunos de los papas se habían puesto en contra de otros papas, cómo se contradijeron unos a otros e hizo una mención especial de cómo el papa Esteban llevó al papa Formoso a juicio.

La famosa historia de un papa llevado a juicio ante otro papa es algo horrendo ¡puesto que el papa Formoso había muerto hacía ocho meses! Sin embargo, su cadáver fue desenterrado de su tumba y llevado a juicio por el papa Esteban. El cadáver, putrefacto, fue desenterrado y situado sobre un trono. Allí, ante un grupo de obispos y cardenales lo ataviaron con ricas vestimentas del papado, se puso una corona sobre su calavera y el cetro del Santo Oficio colocado en los cadavéricos dedos de su mano. Mientras se celebró el juicio, el hedor del muerto llenaba la sala. El papa Esteban, adelantándose hacia el cadáver, lo interrogó. Claro está, no obtuvo respuesta a los cargos y el papa difunto fue sentenciado como culpable de todas las acusaciones. Entonces le fueron quitadas las vestimentas papales, (O sea, lo degradaron para que ya no fuera reconocido más como un Papa; pero en la lista oficial de los papas sigue apareciendo como tal) le arrebataron la corona y le mutilaron los tres dedos que había usado para dar la bendición papal. Después arrastraron el cadáver putrefacto, atado a una carroza, por las calles de la ciudad. El cuerpo fue más tarde lanzado al río Tíber.
Acciones contradictorias como ésta, por luchas entre papas, ciertamente no apoyan la infalibilidad; sin embargo, no se detiene ahí la historia, pues después de la muerte del papa Esteban, el siguiente papa romano rehabilitó la memoria de Formoso y lo mismo hizo más tarde el papa Juan X, lo que desacredita y ridiculiza aún más el dogma de la infalibilidad papal. El hecho es que ni en doctrina, ni en práctica, han sido los papas infalibles. Notemos unas cuantas de las cientos de contradicciones que desmienten esta doctrina:
Después de su muerte, el papa Honorio I fue acusado como hereje por el Sexto Concilio Ecuménico III De Constantinopla. (680-681). El papa León confirmó su condenación. Si los papas fueran infalibles, ¿cómo puede uno condenar al otro?
El papa Virgilio, después de condenar varios libros, retiró su condena; luego los volvió a condenar y una vez más volvió a retirar la condena, para más tarde volverlos a condenar. ¿Hay infalibilidad en esta actitud?
El duelo fue autorizado por el papa Eugenio III (1145-1153). Pero más tarde, el papa Julio II (1509) Y Pío IV (1506) lo prohibieron.
En el siglo XI, había tres papas rivales al mismo tiempo. Todos éstos fueron depuestos por el concilio convocado por el emperador Enrique III. Más tarde, durante el mismo siglo, Clemente III se opuso a Víctor III e incluso a Urbano II ¿Cómo podían ser los papas infalibles cuando se oponían el uno al otro?
Vino luego el gran caos, en 1378, que duró 50 años, cuando los italianos eligieron a Urbano IV y los cardenales franceses escogieron a Clemente VII. Estos papas se maldijeron año tras año hasta que un concilio depuso a ambos y escogieron a otro.
El papa Sixto V hizo preparar una versión de la Biblia, la cual declaró como auténtica y muy fiel; pero dos años más tarde, Clemente VIII declaró que estaba llena de errores y ordenó hacer otra.
Gregorio I rechazó el título de «obispo universal» por considerarlo pagano, «profano, supersticioso, orgulloso e inventado por el primer apóstata» Aún así, a través de los siglos, otros papas han reclamado este título. ¿Cómo podemos decir que los papas son «infalibles» al definir la doctrina, si se contradicen directamente entre sí?
El papa Adriano 11 (867-872) declaró el matrimonio civil como válido, pero el papa Pío VII (1800- 1823) lo condenó como no válido.
El papa Eugenio IV (1431-1447) condenó a Juana de Arco a ser quemada por bruja. Más tarde, en 1919, Benedicto IV la declaró santa. ¿Puede esto ser infalibilidad papal?
¿Cómo pueden ser los papas infalibles cuando un gran número de ellos han negado tal doctrina? Virgilio Inocencio III, Clemente IV, Gregorio XI, Adriano VI y Paulo IV, todos rechazaron la doctrina de la infalibilidad papal ¿Podría ser un papa infalible y no saberlo? ¡Qué inconsistencia!
Considerando la gran inmoralidad, bandidaje y contradicción que ha existido en las vidas de muchos de los papas, podemos ver claramente cuán blasfemas son sus declaraciones acerca de sí mismos. Los papas han tomado títulos tales como «Santísimo Señor», «Jefe de la Iglesia Mundial», «Pontífice Soberano de Obispos», «Sacerdote Supremo», «La boca de Jesucristo», «Vicario de Cristo» y otros más. El papa León XIII, el 20 de junio de 1894, declaró: «Ocupamos en la tierra el lugar de Dios Todopoderoso». Durante el Concilio Vaticano de 1870, el 9 de enero, fue proclamado: «El Papa es Cristo en oficio, Cristo en jurisdicción y poder... nos postramos ante tu voz, oh, Pío, como la voz de Cristo, el Dios de la verdad. Al afianzamos en ti, nos afianzamos en Cristo».
Pero el esquema histórico que hemos visto claramente denota que el Papa no es «Cristo en oficio» o en ninguna otra forma. Debemos comparar a ambos -a Cristo y al Papa- y tenemos clara evidencia de que no hay similitud alguna; al contrario, ¡sonopuestos!
El Papa porta una costosa corona, cubierta de joyas. La corona de tres plantas se dice que tiene un valor de 1.300.000 dólares. ¡Qué contraste con nuestro Señor Jesucristo quien durante su vida terrenal no tuvo corona, excepto una de espinas.
El Papa es constantemente atendido por sirvientes. ¡Qué contraste con el Nazareno quien no vino a que le sirvieran sino a servir!
El Papa tiene un palacio de lujo y riquezas extremas que hacen un marcado contraste con el Señor Jesús, quien no tuvo sitio dónde poner su cabeza.
Los papas vestidos en trajes elaborados y costosos, diseñados al estilo de los emperadores romanos de los días paganos, representan un orgullo y vanidad que contrasta con nuestro Salvador, quien vistió el traje de un carpintero.
Además de las muchas contradicciones con las cuales el sistema romano estaba plagado, los papas, como el antiguo dios Janos, empezaron a declararse infalibles. Pero como veremos es una idea completamente absurda. Aun así, la mayoría de los papas han declarado ser infalibles, al menos en su doctrina, aunque no en integridad moral. Esta clase de razonamiento presentaba varios problemas. El pueblo, naturalmente, preguntaba: ¿Cómo pueden ser los papas infalibles al dictar la doctrina y tan inmorales en la práctica? A pesar de lo contradictorio de esta situación, la infalibilidad papal fue declarada dogma en 1870. El autor de la doctrina de la infalibilidad papal fue Pio IX (1846-78). Pero él, ciertamente, no era un ejemplo que acreditara su pretensión--al menos no en su práctica--pues éste tenía varias mozas (tres de ellas monjas) de las cuales tuvo hijos. Tampoco su antecesor, el papa Gregorio XVI (1831-46), fue mejor pues es conocido como una de los más grandes borrachos de Italia y también tenía numerosas mujeres; una de ellas, la esposa de su barbero. Conociendo la historia de los papas, varios obispos católicos se opusieron a declarar la doctrina de la infalibilidad papal como dogma en el Concilio de 1870. En sus discursos un gran número de ellos mencionó la aparente contradicción entre semejante doctrina y la conocida inmoralidad de algunos papas. Uno de estos discursos fue pronunciado por el obispo José Strossmayer. En su argumento contra el edicto de la "infalibilidad" como dogma, mencionó cómo algunos papas se habían puesto en contra de otros papas, cómo se contradijeron unos a otros e hizo una mención especial de cómo el papa Esteban llevó al papa Formoso a juicio. La famosa historia de un papa llevado a juicio ante otro papa es algo horrendo ¡puesto que el papa Formoso había muerto hacía ocho meses! Sin embargo, su cadáver fue desenterrado de su tumba y llevado a juicio por el papa Esteban. El cadáver, putrefacto, fue desenterrado y situado en un trono. Allí, ante un grupo de obispos y cardenales lo ataviaron con ricas vestimentas del papado, se puso una corona sobre su calavera y el cetro de su Santo Oficio colocado en los cadavéricos dedos de su mano. Mientras se celebró el juicio, el hedor del muerto llenaba la sala. El papa Esteban, adelantándose hacia el cadáver, lo interrogó. Claro está, no obtuvo respuesta de los cargos y el papa difunto fue sentenciado como culpable de todas las acusaciones. Entonces le fueron quitadas las vestimentas papales, le arrebataron la corona y le mutilaron los tres dedos que había usado para dar bendición papal. Después arrastraron el cadáver putrefacto, atado a una carroza, por las calles de la ciudad. El cuerpo fue más tarde lanzado al río Tiber. Acciones contradictorias como ésta, por luchas entre papas, ciertamente no apoyan la infalibilidad; sin embargo, no se detiene ahí la historia, pues después de la muerte del papa Esteban, el siguiente papa romano rehabilitó la memoria de Formoso y lo hizo más tarde el papa Juan X, lo que desacredita y ridiculiza aún más el dogma de la infalibilidad papal. El hecho es que ni en doctrina, ni en práctica, han sido los papas infalibles. Notemos unas cuantas de las cientos de contradicciones que desmienten esta doctrina. Después de su muerte, el papa Honorio I fue acusado como hereje por el Sexto Concilio, en el año 680. El papa León confirmó su condenación. Si los papas fueran infalibles, ¿cómo puede uno condenar al otro? El papa Virgilio, después de condenar varios libros, retiró su condena; luego los volvió a condenar y una vez más retiró la condena, para más tarde volverlos a condenar. ¿Hay infalibilidad en esta actitud? En el siglo XI, había tres papas rivales al mismo tiempo. Todos éstos fueron depuestos por el concilio convocado por el emperador Enrique III. Más tarde, durante el mismo siglo, Clemente III se opuso a Víctor III e incluso a Urbano II. ¿Cómo podían los papas ser infalibles cuando se oponían el una al otro? Vino luego el gran caos, en 1378, que duró 50 años, cuando los italianos eligieron a Urbano IV y los cardenales franceses escogieron a Clemente VIII. Estos papas se maldijeron año tras año hasta que un concilio depuso a ambos y escogieron a otro. El papa Sixto V hizo preparar una versión de la Biblia, la cual declaró como auténtica y muy fiel; pero dos años más tarde, Clemente VIII declaró que estaba llena de errores y ordenó hacer otra. Gregorio I rechazó el título de "obispo universal" por considerarlo pagano, "profano, supersticioso, orgulloso e inventado por el primer apóstata". Aún así, a través de los siglos, otros papas han reclamado este título. ¿Cómo podemos decir que los papas son infalibles al definir la doctrina, si se contradicen directamente entre si? El papa Adriano II declaró el matrimonio civil como válido, pero el papa Pio VII (1800-1823) lo condenó como no válido. ¿Cómo pueden ser infalibles los papas cuando un gran número de ellos han negado tal doctrina? Virgilio Inocencio III, Clemente IV, Gregorio XI, Adriano VI y Paulo IV, todos rechazaron la doctrina de la "infalibilidad papal". ¿Podría ser un papa infalible y no saberlo?
Tú valioso lector: ¿qué opinas?  El Financiero del lunes 11 de febrero de 2008 en la Cd. de México en su página 49 dice: “A ver, su antecesor, Juan Pablo II dijo que el cielo no es un lugar físico entre las nubes, el infierno tampoco es un lugar, sino la situación de quien se aparta de Dios. Sin embargo, ahora al inicio de la cuaresma; Joseph Ratzinger aseguró que el infierno existe, es real y es eterno, y agregó que no está vacío. Um, señalan, como que dan ganas de decirles: ¡Organícense! ¿existe o no?”
¿Cómo una Minoría Venció a la mayoría en el Concilio vaticano I?La doctrina de la "infalibilidad papal" era el sostén final y desesperado que Pío IX esperaba que apoyaría la estructura decrépita del dominio católico romano sobre los gobiernos del mundo y sus ciudadanos. Para establecer este dogma de una vez por todas, el Papa convocó al Concilio Vaticano I, el 8 de diciembre de 1869.
Conociendo la historia de los papas, varios obispos católicos se opusieron a declarar dicha doctrina como dogma en el concilio de 1870. En sus discursos, un gran número de ellos mencionó la aparente contradicción entre semejante doctrina y la conocida inmoralidad de algunos papas o el hecho de que se hayan puesto unos contra otros, en especial el caso del Papa Esteban VII (896-897) que llevó al Papa Formoso (891-896) a juicio en el año 896.
Antes de que Pio IX abriera el Concilio Vaticano I, el 8 de diciembre de 1869, la oposición a la infalibilidad papal (que ahora todos sabían que el Papa trataba de impulsar a través del Concilio) había aumentado hasta alcanzar proporciones enormes entre los obispos y miembros laicos en general.

Los que estaban a favor de la infalibilidad, cuando comenzó el Concilio, eran una minoría. Sin embargo, tenían un plan concreto de acción para tomar el control de las posiciones claves en la burocracia del Concilio y de los medios noticiosos de la Iglesia. En esto fueron ayudados por el Papa, la mayoría de la curia y los Jesuitas. Para ganar votos, este grupo de presión "no se acobardó de las intrigas, las promesas y las amenazas" (August Bernhard Hasler, How the Pope Became Infallible (Doubleday & Co. Inc., 1981 - Pag. 64).
El chargé d'affaires inglés a la Santa Sede comentó que las preparaciones para hacer pasar a la fuerza la infalibilidad se habían organizado tan bien que : "...los obispos extranjeros hallaron que era perfectamente imposible expresar libremente sus opiniones. Van a recibir una sorpresa desagradable cuando se vean obligados a sancionar algo que ellos en realidad quieren condenar." (Ibid., pp. 66-67)
Gran parte de lo que sabemos de la intriga detrás de los bastidores y de la conclusión deshonesta del Concilio Vaticano I es debido a la obra del historiador y erudito suizo August Bernhard Hasler. Durante sus cinco años en el Secretariado para Unidad Cristiana del Vaticano, Hasler tenía acceso a los archivos secretos del Vaticano. De las cosas que se enteró acerca del Concilio Vaticano I fueron tan per turbantes ("Todo el asunto resultó en una clara manipulación del Concilio") que se sintió impulsado a escribir la obra "Cómo el Papa se volvió infalible". Hasler sufrió una "muerte prematura" inmediatamente después que terminara el manuscrito. Por haber escrito la introducción del libro, el teólogo católico Hans Küng fue "despojado de sus privilegios de enseñanza eclesiástica".
¿En Qué Consiste el Dogma de la Infalibilidad Papal? .
Vaticano I. 1869-1870.
Contra el racionalismo y el galicanismo, es una tendencia que concedía al Papa, la parte más importante de las decisiones en materia de fe, pero sostenían que estas se hacían infalibles sólo si las aceptaba la Iglesia, es decir, el Concilio. Tuvo que definir solemnemente la infalibilidad Pontificia como dogma de fe, cuando habla "Ex Cathedra". Esto es cuando en calidad de pastor y maestro de todos los cristianos, y haciendo uso de su suprema autoridad apostólica define una doctrina sobre la fe y las costumbres.
Esto sucede cuando:
a) enseña una cosa referente al dogma o moral cristianos;
b) que se dirige a la Iglesia Universal;
c) que habla en su calidad de Maestro supremo de la cristiandad;
Si falta una de estas condiciones, el Papa no es infalible.
El concilio DEFINIÓ  que únicamente a Pedro se prometió y confirió de modo directo el primado de jurisdicción sobre toda la Iglesia y su autoridad no deriva precisamente de la Iglesia. El Concilio añade "La Iglesia Romana posee por derecho divino, la primacía de potestad ordinaria sobre todas las demás iglesias. La jurisdicción del pontífice es verdaderamente episcopal e inmediata. La Iglesia es, pues, monarquía de derecho divino, y el Papa recibe plena potestad directamente de Dios." El Papa Pío IX definió también el dogma de la Inmaculada Concepción (1854)




miércoles, 3 de agosto de 2011

ABANDONÉ LA CELEBRACIÓN DE NAVIDAD


El Apóstol Dr. Gabriel Sánchez Velázquez es ministrado por la
Compañía Nacional de Ministerios en un culto de unción



“A quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta
 los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que
 habló Dios por boca de sus santos profetas que han
 sido desde tiempo antiguo. “ HECHOS 3.21

El Cristianismo en el mundo se encuentra en diferentes niveles espirituales.
Europa sustenta vivir una época post-cristiana ¿Qué debe entenderse por época post-cristiana?
Un holandés, un inglés o un francés nos responderían que, la evolución de la cultura y los valores del hombre en búsqueda continua de realización, obligan a la sociedad europea a dejar al Cristianismo atrás como parte de la Historia. Así como ha quedado atrás una época feudal, el Empirismo ingles, el racionalismo francés, el deísmo y en otro orden, el sistema feudal y el sistema capitalista.
Sea dicho de otro modo. Para la mayoría de los europeos, ya  LA FE CRISTIANA no ofrece nada útil, nada digno de recibirse y mucho menos de sustentarse y propagarse. Por supuesto que la mayoría de los europeos sólo conocen un cristianismo dominado por el sincretismo religioso. Europa ha conocido mas a una religión Babilónica salpicada de elementos evangélicos que EL PODEROSO EVANGELIO QUE SALVA Y TRANSFORMA.

¿Cuánta verdad hay en esta tesis tan generalizada?
Ninguna. D e cierto afirmamos aquí y ahora mismo que los problemas trascendentales del hombre de hace dos mil años, son los mismos que padece el hombre sumido en la tecnología y acorazado en el vertiginoso avance científico. El hombre ha superado la velocidad del sonido, pero no ha vencido sus miedos, ha puesto su pié en la luna, pero no ha vencido sus miedos, ha puesto su pié en la luna, pero no ha vencido su egoísmo.
A gritos en secreto, de un modo u otro, el hombre se pregunta ¿quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Para qué estoy aquí?
Los psicólogos y sociólogos hablan del anonimato cosmopolita. Esto es, el hombre vive en grandes urbes de millones de seres humanos, rodeado de grandes edificios habitados, pero se siente solo en la ciudad. Se habla también de la soledad cósmica, esto es, que frente al universo intuye irremisiblemente por encima de su raciocinio, que hay, que debe haber, UN SER…EL GRAN AUSENTE. Dígase llanamente: EL HOMBRE CONTEMPORANEO NECESITA A DIOS.
Sin embargo las cosas don de facto. Europa se haya espiritualmente postrada. Antes que ofrecer un mensaje salvífico como el siglo XVI, ahora lo necesita.
África está hundida en el animismo, el panteísmo y siendo sojuzgado por un Islamismo implacable.
El nuevo mundo y específicamente América Latina, es hoy por hoy, tierra de promisión. Ejércitos insospechados de cristianos fuertes son equipados a diario con el poder y los dones del Espíritu Santo. Las iglesias cristianas evangélicas avanzan de manera imparable.
Y son estas iglesias cristianas evangélicas las que con la revelación del Espíritu Santo abandonan prácticas babilónicas; entre ellas la observancia de la fiesta de navidad, de la mal llamada semana santa y en general del calendario litúrgico de la religión católico-romana.
Despierta un continente sojuzgado a lo largo de cuatro centurias por la ignominiosa mezcla de un imperio europeo despiadado, la España Católico- Romana, con la conquista del alma americana. Los indios con una religión a veces, sanguinaria, fueron sometidos a la mezcla de sus prácticas religiosas con las de otra religión menos cruel y oscurantista: La de la jerarquía romana.
He aquí una proclamación profética y una realidad vivencial: LA IGLESIA DE JESUCRISTO EN AMERICA LATINA SERÁ LA IGLESIA PUJANTE PARA LLEVAR EL EVANGELIO ALLENDE LOS MARES Y LAS FRONTERAS.
En el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano) declaró a finales del siglo XX que en los siguientes 10 años, 40 millones de latinoamericanos, abandonarían los ídolos mudos de la religión romana y abrazarían en Evangelio de Jesucristo engrosando las iglesias evangélicas. Están en lo cierto.
Sin embargo, aquí no se hace mención de la corriente ecuménica dentro de las iglesias, corriente que más que depender del poder de Dios quiere tener marras con el Romanismo. No se está pensando tampoco, en la corriente teológica de la liberación, que una vez perdidos el rumbo y la brujería da traspiés en la más confusa coincidencia con las tesis marxistas leninistas, sustentadas por los más recalcitrantes ateos. Ni se habla aquí de los líderes o congregaciones de corte tradicional y tradicionalmente dormidas en un lecho acomodaticio dentro del mundo de maldad que los acurruca.
Entonces: ¿De cuál tipo de iglesias estamos hablando? Aquí nos referimos a las iglesias cristianas evangélicas cuyo espíritu ha despertado Dios para trabajar en la restauración de todas las cosas. Simplemente hablamos de la IGLESIA CRISTIANA, como lo era en el origen y podemos constatarlo  en las páginas del libro de Los Hechos de los Apóstoles. Hablamos de aquellas congregaciones que en otra no eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios. Los que ahora somos NACION SANTA Y PUEBLO ADQUIRIDO POR DIOS. Se habla de los cristianos que le hemos dado toda nuestra vida al señorío de Jesucristo y vivamos llenos del poder de su Espíritu  Santo. Hablamos de esas iglesias que se mueven en los dones del Espíritu Santo y que reconocen la vigencia de los ministerios de apóstoles y profetas, de evangelistas, pastores y maestros. Aquí estamos pensando en las iglesias que caminan hacia la restauración de todas las cosas como dice hechos 3.21:“a quien de cierto es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han  sido desde tiempo antiguo.
Restaura significa volver a darle a alguien o algo su aprecio original, volver a poner algo en su estado original y devolverle a alguien sus bienes que por cualquier causa había perdido en el pasado.
Cuando hablamos de Natividad del dios Tamúz queremos decir que se trata de una mezcla práctica religiosa babilónica dentro del Cristianismo permitida i promovida por líderes cristianos apostatas desde el siglo IV.
Alerta, caro lector, porque tú estás siendo llamado por el Espíritu Santo de Dios para integrarte a esa iglesia cuyo espíritu despertó Dios para subir a la restauración del TEMPLO DEL DIOS VIVIENTE.
Y si de tales iglesias se trata, obvio resulta entonces repetir, que dichas iglesias tiene  una vocación de volver al CRITIANISMO ORIGINAL, al CRISTIANISMO NEO- TESTAMENTARIO, a este Cristianismo en donde no hay sincretismo filosófico, en donde las religiones babilónicas con su fiesta del solsticio de invierno están ausentes y son antiéticas a la FE CRISTIANA AUTENTICA.
Y si en esa IGLESIA gobierna el ESPÍRITU SANTO, y si es el ESPÍRITU SANTO quien la guía a toda verdad, razón sobrasa existe para que esta iglesia REPUDIE Y COMBATA CUANTA MUGRE ESPIRITUAL Y DOCTRINA FALSA halle en su firme diario caminar.
Así entonces, esta IGLESIA VIVA HA RECIBIDO LA REVELACION DE DIOS e instrucción de los ministerios que le presiden en el Señor  de que la tan universalmente observada FIESTA NAVIDEÑA es un monstruo babilónico agazapado y hasta protegido por cristianos y no menos ignorantes de las ESCRITURAS y de la HISTORIA DEL CRISTIANISMO.
Este libro va dirigido a ESTA IGLESIA VIVA que camina en el orden de lo sobrenatural. Pero TAMBIÉN A QUIENES SIENDO CRISTIANOS PIADOSOS Y SINCEROS, TINEN HAMBRE DE QUE AL CONOCER LA VERDAD en cuanto a la NAVIDAD, LA VERDAD LES HAGA LIBRES.
EN Oseas 4.6 dice: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos. Una operación del Espíritu Santo ha hecho que muchos de nosotros que en otra erramos asiduos observantes de la Navidad, ahora con mayor conocimiento de la Palabra, hayamos dejado de lado eso que a Dios no le agrada. Y aquí el punto neurálgico es ese. No se trata de diferentes criterios, gustos o culturas. Si no de revelación del Señor. Dice Lucas 24.45: “Entonces les abrió el entrenamiento para que comprendiesen las Escrituras ” Más que caer en discusiones estériles respecto del tema que venimos tratando ya casi al terminar de leer este libro, te invito para que le digas al Señor: “ ABRE MI ENTENDIMIENTO A TU PALABRA”
Seguramente el Señor lo hará. Estoy seguro de que el JESUCRISTO hará hacer brillar su luz en América Latina y hasta los confines de esté agónico globo terráqueo.
YO YA ABANDONÉ POR COMPLETO LAS CELEBRACIONES BABILÓNICAS DEL FALSO DIOS TAMUZ. ¿Y tú?
Atiéndeme, amable lector,  confieso en fe que Dios te ha tocado, que El está abriendo tu entendimiento y tu corazón y que ahora estas a punto de hacer una decisión a favor de la fe, dada una vez a los santos. Si así es, que la gloria sea para Dios. El intento íntimo del corazón del que esto escribe ha quedado compensado.